*** BIENVENIDOS a L.I.G.A ***  

                                                              

                                              "ANALISTAS DE INVERSIONES PUBLICAS Y PRIVADAS"

Por Favor Piense...
Si usted se levanto esta mañana con mas salud que enfermedades, entonces usted tiene mas suerte que millones de personas que NO sobrevivirán esta semana.
Si usted nunca experimentó los peligros de la guerra, la soledad de estar preso, la agonía de ser torturado, Ho la aflicción del hambre, entonces, usted está mejor que 500 millones de personas.
Si usted puede ir a su iglesia sin miedo de ser humillado, preso, torturado o muerto,
entonces usted es más afortunado que 3 billones de personas en el mundo.
Si usted tiene, comida en el refrigerador, ropa en el armario, un techo sobre su cabeza y un lugar donde dormir, usted es más rico que 75 % de la población mundial.
Si usted  guarda dinero en el banco, en la cartera, tiene algunas monedas guardadas en una caja fuerte.., entonces ya está entre los 8 % más ricos de este mundo.Si usted tiene mas de 2 Propiedades y al menos  1 para vacacionar, Usted esta entre el  4 % de la Población Mundial, piense cuantos detrás suyo.
Si sus padres aún están vivos, Usted es una persona muy rara y Unidos usted es MUY MUY RARO.
Si usted leyó este mensaje, acaba de recibir doble bendición: alguien estaba pensando en usted y, más aún, tiene mejor suerte que más de 2 billones de personas en este mundo, que ni siquiera saben leer.
                   Lo que va... vuelve si puede y quiere
Envíelo a los que considera amigos, alguien se sentirá más  Bendecido.

                       "UN DEFECTO EN LA MUJER"

Para cuando Dios hizo a la mujer, ya estaba en su sexto día de trabajo de horas extras.
Un ángel apareció y le dijo: "Por qué pones tanto tiempo en ésta?"

Y El Señor contestó: "Has visto mi Hoja de Especificaciones para ella?"
“Debe ser completamente lavable, pero no ser de
plástico, tener más de 200 piezas movibles, todas
cambiables y ser capaz de funcionar con una dieta
de cualquier cosa y sobras, tener un regazo que
pueda acomodar cuatro niños al mismo tiempo,
tener un beso que pueda curar desde una rodilla
raspada hasta un corazón roto y lo hará todo con
solamente dos manos.”
El ángel se maravilló de los requisitos.
"Solamente dos manos....Imposible!”
“Y este es solamente el modelo estándar?”
“Es demasiado trabajo para un día...Espera hasta mañana para terminarla.”
“No lo haré”, protestó el Señor. “Estoy tan cerca de terminar esta creación que es favorita de mi
propio corazón.”
“Ella ya se cura sola cuando está enferma Y
puede trabajar días de 18 horas.” El ángel se
acercó más y tocó a la mujer.
"Es suave" dijo Dios, “pero la he hecho también
fuerte.”
“No tienes idea de lo que puede aguantar o
lograr.”
"Será capaz de pensar?" preguntó el ángel. 
Dios contestó:
"No solamente será capaz de pensar sino que razonar y de negociar"
El ángel entonces notó algo y alargando la mano
tocó la mejilla de la mujer....
"Señor, parece que este modelo tiene una fuga...
te dije que estabas tratando de poner
demasiadas cosas en ella" 
"Eso no es ninguna fuga... es una lágrima" lo
corrigió El Señor.
"Para qué es la lágrima?" preguntó el ángel...
Y Dios dijo:
"Las lágrimas son su manera de
expresar su dicha, su pena, su desengaño, su
amor, su soledad, su sufrimiento y su orgullo."
Esto impresionó mucho al ángel "Eres un genio,
Señor, pensaste en todo! La mujer es
verdaderamente maravillosa"
“Lo es!
La mujer tiene fuerzas que maravillan a
al hombre.
Aguantan dificultades, llevan grandes cargas,
pero tienen felicidad, amor y dicha.
Sonríen cuando quieren gritar.
Cantan cuando quieren llorar. Lloran cuando
están felices y ríen cuando están nerviosas.”
“Luchan por lo que creen.
Se enfrentan a la injusticia.
No aceptan "no" por respuesta cuando
ellas creen que hay una solución mejor.
Se privan para que su familia pueda tener.
Acuden al médico con una amiga que tiene miedo de ir.
Aman incondicionalmente.”
“Lloran cuando sus hijos triunfan y se alegran
cuando sus amistades consiguen premios.
Son felices cuando escuchan sobre un
nacimiento o una boda.”
“Su corazón se rompe cuando muere una amiga.
Sufren con la pérdida de un ser querido, sin
embargo pueden resistir cuando piensan que ya no hay más fuerza.
Saben que un beso y un abrazo
pueden ayudar a curar un corazón roto.”
Sin embargo...hay un defecto en la mujer....

                Se le olvida lo mucho que vale!

                   Lo que va... vuelve si puede y quiere
Envíelo a los que considera amigos, alguien se sentirá más  Bendecido.

 

"Por qué todavía no me compré un DVD"

Para los de 40 y pico... y para que los de menos nos entiendan.
Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y
cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre
agregarle una función o achicarlo un poco.
No hace tanto con mi mujer lavábamos los pañales de los críos. Los
colgábamos en la cuerda junto a otra ropita; los planchábamos, los
doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y
ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se
encargaron de tirar todo por la borda (incluyendo los pañales). ¡Se
entregaron inescrupulosamente a los desechables!
Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los
desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles
guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores. Y
nuestras hermanas y novias se las arreglaban como podían con algodones
para enfrentar mes a mes su fertilidad.
¡Nooo! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento
me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más
probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto.
Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por
año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las
navidades.
¡Guardo los vasos desechables!
¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!
¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plástica de los
pollos! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable
en el cajón de los cubiertos!
Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la
vida. ¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después! La
gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y
hasta palanganas y escupideras de loza. Y resulta que en nuestro no tan
largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el
barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces.
¡Nos están fastidiando! ¡¡Yo los descubrí. Lo hacen adrede!! Todo se
rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para
que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.
¿Dónde están los zapateros arreglando las medias suelas de las Nike?
¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommiers casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los
talabarteros?
Todo se tira, todo se desecha y mientras tanto producimos más y más
basura. El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años
que en toda la historia de la humanidad. El que tenga menos de 40 años
no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el
basurero!! ¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de........... años! Todos los
desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los
conejos (y no estoy hablando del siglo XVII). No existía el plástico ni
el nylon.
La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban
rodando las quemábamos en San Juan. Los pocos desechos que no se comían
los animales, servían de abono o se quemaban.
De por ahí vengo yo. Y no es que haya sido mejor.
Es que no es fácil para un pobre tipo al que educaron en el 'guarde y
guarde que alguna vez puede servir para algo' pasarse al 'compre y tire
que ya se viene el modelo nuevo'.
Mi cabeza no resiste tanto. Ahora mis parientes y los hijos de mis
amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que además
cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y
a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la
misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo)
Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no.
Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a
todo.
Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas
nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar(porque éramos
de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el
diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no
guardamos la primera caquita.
En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para
los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el
tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto.
¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a
los pocos meses de comprarlo?
Y guardábamos. ¡¡Como guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!!
¡Guardábamos las chapitas de los refrescos! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos
limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro.
Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los
bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos
y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la
fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!
Las cosas que usábamos: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y
agujas de primus.
Y las cosas que nunca usaríamos. Botones que perdían a sus camisas y
carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y
en el cuarto cajón.
Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar. Tubitos de
plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin
la lapicera, lapiceras sin el capuchón.
Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que
perdían a su encendedor.
Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se
tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los
encendedores descartables.
Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas
por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas
de las latas de sardinas o del corned beef, por las dudas que alguna
lata viniera sin su llave.
¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al
techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o
frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se
terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un
jazmín.
Las cosas no eran desechables. Eran guardables.
¡¡Los diarios!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas
de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las
cosas para envolver!!. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado
leyendo el diario pegado al trozo de carne!
Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para
hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer
cuadros y los cuentagotas de los remedios por si algún medicamento no
traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una
hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de
zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos. Y las
cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates y los
frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a
saber con qué intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque
faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que
decía 'este es un 4 de bastos'.
Los cajones guardaban pedazos izquierdos de palillos de ropa (broches) y
el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que
esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo.
Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de
nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden
'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no
declarar muerto a nada. Ni a Walt Disney.
Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base
y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros
dijimos que sí, pero, ¡minga que la íbamos a tirar! Las pusimos a vivir
en el estante de los vasos y de las copas.
Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta
teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos
de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de
acuarelas, las tapas de bollones en ceniceros, las primeras latas de
cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una
botella.
Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan
y los que preservábamos.
Ah ¡No lo voy a hacer!
Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son
desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad es descartable.
Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.
Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la
memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer.
No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han
vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.
No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas
empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por
modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se
les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.
Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares.
De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme
seriamente entregar a la bruja como parte de pago de una señora con
menos kilómetros y alguna función nueva.
Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el
riesgo de que la bruja me gane de mano y sea yo el entregado.
Hasta aquí.
Eduardo Galeano
 

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